Ganar una
elección a fuerza de una propuesta convincente no es lo mismo a ganarla
beneficiándose de un voto que castiga. ¿Dónde ubicar el caso de Saltillo?
Dirán algunos que
lo importante es ganar "haiga sido como haiga sido". Pero, no. Más
temprano que tarde, quien fuere candidato ganador, ya convertido en gobierno,
no podrá contar con aquellos quienes no votaron a su favor sino en contra del
otro y, al mismo tiempo, tendrá que luchar, en esa soledad, con las estructuras
e inercias que le son heredaras.
Ahí, donde estén
trabajando desde ya lo que será la próxima administración, deben ser muy
sinceros: ¿por qué ganó su candidato? Identificar las fortalezas serviría para
construir sólido; un diagnóstico erróneo, y la luna de miel se acortaría
dramáticamente.
La alternancia en
el partido que administrará Saltillo propiciará, con toda seguridad, la
aparición de nuevos perfiles y la oportunidad para que una nueva generación de
servidores públicos se foguee. Pero la alternancia por sí misma no se refleja,
en automático, en mejores servicios ni mejores gobiernos. Por el contrario, la
inexperiencia de los nuevos perfiles hasta contraproducente puede resultar.
¿Qué se le viene
al próximo Alcalde? Sobre la lumbre los fierros de los bares y demás giros que
se vieron reducidos. El pulpo camionero que sigue con largos tentáculos. Así, a
botepronto, dos asuntos que ya tienen cita.
¿Con quién
trabajará? Recuérdese, por ejemplo, que el Rector de la UA de C dijo que a quien
conoce desde el kínder es al otro candidato (VANGUARDIA, junio 22). ¿Cómo
repercute una posición personal hecha pública en el trabajo institucional que
deberá realizarse? ¿Qué otros titulares de organismos están más o menos en la
misma situación?
¿Cómo difundirá
sus mensajes? Debe ser difícil construir una relación profesional y de
confianza cuando, en campaña y hasta una hora después de cerradas las casillas,
algunos conductores y reporteros parecían más aferrados a la victoria que el
propio candidato que quedó en segundo lugar. Ya estarán matizando y culpando a
la estadística y los márgenes de error. Pero palo dado.
Y, para decirlo
rápido, eran muchos cuando parió la abuela. El panismo no es disciplinado: es
su principal fortaleza y debilidad. Promueve la disidencia, la cual practican
hasta contra ellos mismos. Así son. Si les gustara eso de quedarse callados y
solo levantar la mano, militarían en otro lado. Esta situación se refrendó en
el proceso que postuló al ahora candidato vencedor: regidores, aspirantes y
otras figuras conocidas del blanquiazul, prefirieron abrir heridas en lugar de
cerrar filas.
Ya ahora, cuando
el candidato tiene la constancia de mayoría en las manos, matizan: no fue
contra el candidato, sino contra prácticas que parecían dudosas. Dicen.
Pues ellos, los
de la misma casa ideológica, también juegan. ¿Hasta dónde les van a prestar la
pelota? O, de plano, ¿les recomendarán que vayan arando la tierra del PSD, por
ejemplo?
Visto así,
mantenerse será el logro y no tanto el haber llegado.
Estarán ya
construyendo su agenda de trabajo; estarán ya decidiendo los perfiles de
quienes le van a acompañar. Las decisiones que tome el Alcalde Electo deben ser
precisas y puntuales: legitimarse en cada acción y demostrar que puede ser
mucho mejor administrador que candidato.
Demostrar, por
cierto, que, como administrador, entiende que un municipio no es una empresa.
En sus primeras
entrevistas, la transparencia y el combate a la corrupción aparecieron como
elementos recurrentes. ¿Cómo pasará del discurso a los resultados? Un detalle
que no es insignificante: cuidar que las contrataciones no beneficien a socios.
No solo ser, sino parecer. Más o menos ahí, un punto de partida.
Pero hay más. La
transparencia es un asunto transversal, pero no podría agotar una agenda. ¿Qué
hay con los jóvenes, con el empleo, la educación, las mujeres, las pequeñas
empresas? ¿Cuál será, finalmente, el sello personal de su administración?
Cuando a un
gobierno le va bien, a todos les va bien. Éxito en la nueva encomienda.
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