Es claro, sin embargo, que lo que se siembra
se cosecha, y que la soberbia es castigada de muchas maneras
La publicidad
será estratégica. Algunos (varios) billetes bien ubicados, un mensaje pulido y
las cifras que apoyen eso de que todo va mejorando y la expectativa se ha
cumplido desbordadamente. Así, más o menos, lo que rodea desde ya, el próximo
informe.
Pero hay
nubarrones en el horizonte. Sombras que eclipsan ese día que, tradicionalmente,
pertenecía a un solo hombre.
¿Por ejemplo? El
anuncio de un exgobernador que esperó a que el informe estuviera al alcance de
la mano para prometer, oootra vez, que ahora sí se aclararía tooodo lo de la
deuda. Si el exmandatario en verdad lanza la piedra, sucederá lo que en las pasadas
elecciones: robará cámara y ni quien se acuerde del hermano mayor, que siempre
será el segundo en la lista. Ahora que el Gobernador ha dicho que será él quien
aclare, fue el segundón. Y así es la historia (por cierto) desde que tomó
protesta, cuando la noticia fue el fin de un capítulo en el PRI y no el inicio
de un gobierno.
¿Otro? La
ubicación de Coahuila en listados internacionales como entidad donde se vive
muy cerca de lo que sucede en tiempos de guerra. Torreón, es la séptima ciudad
más violenta en el mundo, según el estudio del Consejo Ciudadano para la
Seguridad Pública y Justicia Penal A.C. La efímera existencia de la Secretaría
de Seguridad. O la mega fuga, que aún no puede borrarse con el número de
recapturados. Y la lista puede seguir. Total que hay nubarrones.
Cuando candidato,
en su primer discurso del 16 de mayo de 2011, concluyó su mensaje con las
siguientes palabras: "En mi juventud decíamos que, para hacer las cosas,
lo único que hacía falta es un poco de amor. Yo sigo pensando así".
Yo imagino, y
espero, que al cierre de su primer año se haya dado cuenta de que hace falta
mucho más que eso. Que se haya dado cuenta y pueda actuar en
consecuencia.
Entre su triunfo
en las urnas y la toma de protesta, repitió que su Gobierno estaría integrado
por las mejores mujeres y hombres disponibles. A un año (a tan sólo un año), el
asunto se convirtió en un juego de sillas: la música termina pronto y, en las
posiciones clave, no se dura más que unos meses.
De la manga se
inventó Secretarías que nadie pidió y cuya existencia no se justifica más allá
de un discurso hueco. Prometió que no costarían más. pero de algún lado salen
los sueldos de los ahora Secretarios. Y ya se ha comentado en este espacio:
para cuando estas nuevas instancias aprendan que su función es más que llenar
páginas de Facebook, el sexenio terminará.
Prometió que su
Gobierno estaría siempre apegado a la legalidad. Y para cuando había pasado
apenas una quincena de haber asumido su cargo, entregaba nombramientos a
titulares de oficinas que jurídicamente no existían. Mírese el caso de la
tenencia de la tierra, donde se notó la impericia e ignorancia de quienes
asesoranal Gobernador.
Que su gobierno
estaría basado en una planeación sin precedentes, dijo muy serio. Ahora hasta
broma parece. Los logros que se anuncian obedecen más a situaciones de
coyuntura a nivel nacional e internacional que a la planeación. Que, como he
sostenido en este espacio, está hecha muy por encimita.
Cuando prometió
que cambiaría su relación con el Legislativo, enviando "propuestas"
para ocupar las Secretarías, todo se redujo a un lavamanos: cuando la minoría
argumentó, la mayoría se impuso. En esta nueva relación, lo único que parece no
valerse es decir "no". Pero de eso, la culpa no la tiene sólo el
titular del Ejecutivo.
Para gobernar
hace falta más que sólo amor. Hace falta gente que le sepa y alguien que quiera
y pueda tomar las decisiones. Los equipos se construyen. Nubarrones en el
horizonte. Nubarrones, y el informe.
Al Gobernador, en
verdad, le deseo un mejor segundo año. Dentro de una comunidad, nadie puede
cuando la capa se le cae al líder formal. Es claro, sin embargo, que lo que se
siembra se cosecha y que la soberbia es castigada de muchas maneras.
Pero, en verdad,
deseo un mejor segundo año. Coahuila lo merece.
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