Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 18 de marzo de 2012

Fallida muestra

El presente sexenio, se anunció, sería el de la transparencia y el orden. Muchas otras cosas se han dicho, y la realidad le ha ganado al discurso.
Poco después de que el Secretario de Gobierno invitara a que nos olvidáramos del nada afortunado episodio de la deuda, el Secretario de Finanzas entregó al Congreso y publicó por Internet un informe del estado financiero de Coahuila. Con bombo y platillo se anunció: aunque la ley dice que debe hacerse de manera trimestral, se hará cada mes. Sería una muestra de que, al menos en eso, sí se cumple.
Pues la muestra, salió fallada.
La semana no había terminado cuando ya VANGUARDIA daba cuenta de un dato que llamó su atención, incluido en esa información publicada: honorarios de más de 870 millones de pesos a un notario. Inmediatamente, el Subsecretario de Egresos señaló que se trataba de un error: el dinero sí se pagó, pero como costos de reestructuración y por incumplimiento de contratos. Alguien no puso cuidado en su trabajo, se fue el detalle y, gratuitamente, se indujo el malentendido.  
Total que aquélla muestra de transparencia y orden, no superó las primeras leídas atentas.
Una anécdota pertinente: Teniendo como marco el Teatro de la Ciudad de Saltillo, el ahora Gobernador pronunció un discurso "de arranque" de campaña. Ejércitos completos de voluntarios y funcionarios públicos (voluntarios también, creo) se sumaron a la organización de este espectáculo de un solo hombre. Todo parecía impecable y cuidado al extremo: las luces, el sonido, los videos, las canciones. De acuerdo con el guión, el candidato salió al escenario y comenzó a leer su mensaje. Entrado en las promesas, se le secó la garganta. Tomó un vaso estratégicamente colocado en el podio. ¡pero no tenía agua! En aquél montaje teatral, nada económico como podrá suponerse, donde parecía no había lugar para el error o la omisión, contando con ejércitos de personas en la logística ¡nadie había cuidado algo tan básico como aliviar una garganta seca! Siguió el discurso, raspando la garganta, hasta que alguien por fin le alcanzó un poco de agua.
Profético aquél episodio: la parafernalia que, en los detalles, esconde al demonio. Ahora, ya como Gobernador, persisten los montajes donde estará rodeado por multitudes, pero sigue estando solo (¿lo dejan solo o no se deja acompañar?). Como con el informe mensual, su equipo lo expone, abonando a una larga lista de contradicciones, entre lo prometido y lo hecho, que ya carga el joven Gobierno. Profético, como digo, aquél episodio.
Si a los dos días tendrá que salir alguien a aclarar errores u omisiones, de poco sirve si el informe financiero se presenta trimestral, mensual o diariamente. El trabajo descuidado del informe financiero, que se suponía debía ser muestra de transparencia y orden, da fe de lo vulnerable que es la oficina donde las deudas florecen, las cifras no cuadran y las firmas son falsificadas.
Pero, como dicen, la culpa no es del indio sino de quien lo hizo compadre.  
Otra discusión se abre con aquello de presentar mensualmente las cuentas. Otra vez queriendo hacer más que aquello que la Ley señala, como diciendo que los estándares en la norma son fácilmente cumplidos por este Gobierno. Otra vez: queriendo, sin poder. Pero ¿abona, realmente, a la transparencia? A cuenta aquella frase de la novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451: "Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse". (¿Coahuila en movimiento?). De esas cosas que parecen buenas, pero son malas.   

El informe mensual: una muestra que, sin necesidad, ventaneó desorden y poco cuidado en el trabajo realizado. Ejércitos completos conformados y educados para la movilización electoral, que no garantizan un papel digno en batallas de Gobierno.    

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