Nada por aquí.
Nada por allá.
En los
comerciales por radio y televisión anuncian que, por fin, en Coahuila
arrancaron los programas sociales. Y agregan, como queriendo olvidar el pasado
reciente, que todos ellos se ejecutan con "reglas de operación
transparentes".
La Secretaría de
Desarrollo Social de Coahuila (SEDESO, como ahora se le llama; la L se la
habrán ahorrado por austeridad) anuncia, como logros de los primeros 100 días
(http://sedesol.sfpcoahuila.gob.mx/), la apertura de 84 centros comunitarios,
la primera etapa del Banco de Materiales y la entrega del primer apoyo del
Banco de las Mujeres. Como había más espacio por llenar que trabajo realizado,
la SEDESO anuncia, como logros de los pasados 100 días, la construcción a
futuro de 150 canchas deportivas y el apoyo, también en algún punto del futuro,
de 11 mil viviendas con el programa Piso Firme. Se supone que, además, la
SEDESO tiene no menos de 15 programas sociales: apoyo alimenticio, centros
comunitarios, zapatos escolares, farmacias y un largo etcétera. De todos ellos
pueden leerse, en la página, los objetivos planteados.
Pero ¿y las
reglas de operación? Pues han de ser tan transparentes, que no se pueden ver.
En la página de
la Secretaría no hay un solo programa, de los quince, que tenga publicada
alguna regla de operación. ¿Un ejemplo paradigmático? La propia Convocatoria
del tan llevado y traído Banco de las Mujeres, en su base sexta dice: "Los
proyectos serán seleccionados favorablemente cuando en el dictamen que emita la
Comisión Dictaminadora hayan obtenido el puntaje correspondiente de acuerdo con
las Reglas de Operación del Programa que se publiquen". En el programa
estrella, nótese que ninguna certeza tienen las mujeres que quieran participar.
¿Será la decisión un acto de magia, abracadabra?
En el Periódico
Oficial, al 20 de marzo, resulta imposible localizar alguna regla de operación
de la SEDESO. A cuatro meses de iniciada la administración, cuando ya han arrancado
algunos programas y entregado apoyos ¿dónde están las reglas? Por el Periódico
Oficial, se llega a un callejón sin salida.
Otro camino, el
de la Información Pública Mínima que debiera estar publicada en Internet
(www.coahuilatransparente.gob.mx), es intransitable: todavía al 23 de marzo se
leía la leyenda "Actualizando información. Intente más tarde". Cuando
el 4 de febrero de este año, VANGUARDIA le preguntó al presidente del Instituto
Coahuilense de Acceso a la Información (ICAI) sobre la falta de información en
el portal de transparencia del Ejecutivo, respondió: "Hemos contactado con
el secretario de fiscalización de rendición y fiscalización de cuentas (sic) en
relación al tema, y estamos apoyando los cambios". La ley otorga a toda nueva
administración 90 días para ponerse al corriente. Pero aquí la tarea no se
completó para finales de febrero (como debía ser), ni para finales de marzo. y,
total, ahí vienen las vacaciones.
De cualquier
manera, históricamente el Ejecutivo nunca ha cumplido con la Ley de Acceso a la
Información. Durante el 2011, el Ejecutivo no superó un cumplimiento
cuantitativo del 91 por ciento (y el organismo garante nunca hizo algo para que
ese número fuera superado). Seguramente el ICAI presentará el primer resultado
trimestral del 2012 hasta abril: qué números le reportarán al Ejecutivo.
Porque, escrito sea de paso, en el reporte de diciembre de 2011 no se refleja
la ausencia de información durante el último mes del año.
A principios de
marzo, la oposición en el Congreso propuso en Tribuna que se aclarara lo de las
reglas de operación y padrones de los programas de Desarrollo Social. Señaló
que las páginas, donde debía estar la información, no estaban habilitadas.
¿Nadie, en el Ejecutivo, se dio por enterado? La propuesta fue enviada a la
congeladora y nada ha cambiado.
El sexenio del
orden y la transparencia. Una Secretaría con cuatro meses sin poder publicar
sus reglas de operación. O no pueden o no quieren: se acercan las elecciones.
Mucho comercial y mucho discurso presumiendo unas reglas de operación que no
existen. Nada por aquí, nada por allá: abracadabra.
Y no es bullying
contra la administración. Imagino que eso de cumplir con los compromisos y las
leyes, no está en las prioridades. De otra manera, ya habría una orden para que
las cosas se hicieran bien.
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