En la imagen del
Gobierno del Estado, la sonrisa duró menos de 100 días; en la realidad, menos.
La situación lo
ameritaba (¿o comenzará a valorarse que una vocería es insuficiente?): los
hechos de la tarde del martes en Piedras Negras y de la mañana del miércoles en
Saltillo, obligaron al Gobernador y al encargado de Fiscalía, a salir al
quite en rueda de prensa: para que se sepa, dicen, la verdad.
El prietito en el
arroz. La fotografía por Twitter (10:08 a.m.), retratando al Gobernador
caminando tranquilo por la Calle de Victoria, Centro de Saltillo. ¿Cuál era el
mensaje? Para el tiempo de ese paseo, las detonaciones que desencajaron la vida
en Saltillo habían cesado, pero los ánimos seguían intranquilos. ¿La reacción
al tuit del Mandatario? Hubo crítica: o había poca sensibilidad o era una
burla: mientras el Gobernador podía caminar como si nada por el Centro, los
niños tomaban clase pecho tierra al norte de la ciudad.
Pero regresemos a
los mensajes de la rueda de prensa.
Primero, el
Gobernador dijo resistirse a aceptar que, en Coahuila, la tranquilidad se
hubiera perdido en su Gobierno. ¿La razón?, porque ya no existía, dijo, y
afirmó que lo que existía era impunidad. A esto, las preguntas obligadas son
¿desde cuándo sabe el Gobernador de esa impunidad y que tantos meses hacia el
pasado debemos buscar para encontrar su origen?
Otro mensaje: que
los puentes internacionales en Piedras Negras no cerraron, que así se lo
confirmó el SAT en México vía telefónica. Eso de los puentes cerrados,
entonces, sería un rumor con origen en algún comentario en Facebook, dice.
Tal vez no fue
una orden de autoridad mexicana, pero tampoco parece un simple aviso por
Facebook. Del lado americano, lo reportó el Eagle Pass Daily News, el KSat-TV y
su página KSat.com. Acá, en México, hubo versiones de que fue el Departamento
del Estado del Gobierno Americano, pero en la conferencia de prensa del 7 de
marzo no se hizo referencia alguna del asunto fronterizo. En todo caso, es
enfrascarse en una discusión de si el vaso está medio lleno y descalificar a
quienes lo ven medio vacío. Cuando, a decir verdad, el vaso (en este caso, la
violencia) ni debiera estar.
Un tercer mensaje
es el de la consolidación del discurso de cooperación del Gobierno del Estado
con la estrategia nacional.
Atrás quedaron
aquellas ocasiones en las que el ahora Gobernador decía que el discurso de la
estrategia nacional se había radicalizado y había tomado tintes
fundamentalistas, donde todo intento de crítica era acallado por una avalancha
mediática (artículo "Las otras víctimas" en El Universal, abril 3 de
2010). Ahora, como Gobernador, agradece la presencia del Ejército. Pero hace
menos de dos años decía que era tiempo para que el Presidente presentara un
plan de retiro del Ejército de las calles (artículo "El ejército y la
CNDH" en El Universal, junio 25 de 2010). Hace poco más de año y
medio, afirmaba: "La guerra contra el narco se va perdiendo, no hay una
sola prueba objetiva que nos haga presumir lo contrario". Para agregar.
"los corifeos de la guerra, impulsan desde el poder una estrategia
fascista: el que critica es acusado de colaborar con el narco" (artículo
"La guerra fallida" en El Universal, julio 23 de 2010).
Posturas
opuestas. Habrá quien se sienta bien al destacar que, otra vez, la palabra del
Gobernador vale según la coyuntura. Otros dirán que es de sabios cambiar de
opinión ¿Será cierto? Claro, sólo si el cambio es producto de una profunda
reflexión y no la reacción ante una coyuntura.
Hay un problema
práctico adicional: el discurso de hace unos años, se sigue repitiendo en
algunos niveles de la estructura del Gobierno, en el adoctrinamiento, y en la
mayoría que despacha en el Congreso. Una de dos: o el Gobernador no tiene quién
lo escuche o todos ellos saben bien que el cambio es sólo de palabra, no de
acción.
Del dicho al
hecho, hay mucho trecho. ¿Es verdadero el esfuerzo, o un mero simulacro?
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